Le debo una entrada a Álex, pero hacemos once meses mañana...
No sé qué decirte. Supongo que lo primero es que te echo de menos. Así de simple. En plan "esto le gustaría" o "ella diría que..." o "eso es muy de su estilo" o "ahí están los...".
Echo de menos los comentarios de música, como si hubiéramos tenido 18 años desde Woodstock; es más, como si hubiéramos tocado en Woodstock y nos hubiéramos puesto ciegas a maría y LSD, luego con los Pistols y amigos a heroína. Fenitoína con Ian. Más maría con Kurt.
Luego, echo de menos tus serpientes, Gorgona, tan bien cuidadas como las de la mía. A ti también te llaman Medusa.
Por último, joder, y lo más importante, esa forma de quedarte con los ojos abiertos y decir una chorrada, una gilipollez integral, pero que de repente estaba cargada de sentido. Comiendo patatas con ketchup, viendo Bob Esponja, buscando pelucas rosas, ahí tenías tus frases lapidarias y tus ideales bohemios.
Sabes qué, ¿putita francesa? Te echo de menos.
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